Escribiendo el dolor

octubre 5, 2012 Comentarios desactivados en Escribiendo el dolor

X-Stop Spine Implant | Treatment for Spinal St...

(Photo credit: neckandback)

Curiosa entrevista a Carolyn Roy-Bornstein en Creating in flow. Resumiendo el trago en inglés: tiempo después de que un conductor borracho embutiera su coche contra su hijo y la novia de éste, lesionando cerebralmente a él y matándola a ella, la entrevistada escribía Crash: A Mother, a Son, and the Journey from Grief to Gratitude narrando sus vidas antes y después del atropello. De vivir como enfermera a madre afectada, alegrarse por el hijo vivo frente al desconsuelo de sus daños y pérdidas, el desasosiego al contemplar a tu niño sabiéndolo roto por dentro, dejar atrás el tormento. Aunque la premisa parezca una tontería –allá cada cuál con su sensibilidad–, se tocan dos temas muy interesantes para quien gusta de darle a la tecla.

Resguardada bajo “la astilla de hielo en el corazón del escritor” de Graham Greene y la cita de Martin Amisaquello que sucede en la vida no puede ser traído como ficción hasta pasados tres años,  lo que tarda en recorrerte de arriba abajo el espinazo“, la entrevista se aventura en el terreno de cómo procesar la aflicción antes de desbarrar sobre ello con la suficiente perspectiva.

El dolor –y cualquier emoción intensa–, suele jugarse sucia y egoístamente en la conmoción como el impulso descontrolado de desanudarse emocionalmente. Para incrustarle al lector nuestra catarsis necesitamos labrarnos su confianza, ganarnos su respeto. Ese detalle convierte estos ejercicios en una de las áreas más complicadas de tratar y paradójica fuente de bloqueos.

En la escritura creativa, en tu escritura, no existen límites. Si deseas vomitar hasta el último sentimiento durante tu matraca, nada te lo impide salvo tu propia moralidad. Déjala un lado, patéala, que lloriquee en una esquina como la cerda censuradora que es. Tú escribe, porque será la ética quien más te confunda cuando más necesites remover. Te otorgará el derecho a meter tu mierda en el plato ajeno al recibir un golpe, insistirá en pensártelo antes de plasmar una palabra si transcurre demasiado tiempo. Tú eres tu moralidad, tus límites.

Ocasionalmente nos acompañarán personas cercanas en nuestros textos. Escribe a través de ellos. La entrevistada comenta que “fue como rascar costras cada día. Pero era necesario, para mí, para poder escribir este libro. Para definir la reacción de mi familia a esta tragedia y para mapear nuestro camino al salir adelante”.

Otra cuestión rozada de pasada en el artículo son las posibilidades terapéuticas de la redacción, de los beneficios de transcribir experiencias difíciles y la mejoría en la capacidad pulmonar o la función inmunológica. Créeme escéptico.

Escribe un secreto y percibe cómo te quitas una carga de encima en el punto final. Si transformas la purga en una actitud llegas a hábitos saludables afilando la eficiencia del sistema inmunológico. Si descargas peso rasgándolo contra el papel yergues tu columna facilitando la respiración y aumentando la capacidad pulmonar. Ambas mejoras físicas son causadas por actitudes, no por escribir en sí. Sustituye esa actividad por meditación, psiquiatría o sesiones de gimnasio y llegaríamos al mismo puerto.

Entonces ¿Escribimos sobre el dolor o no? Sí, maldita sea, sí. Siempre. Elige la forma y el cuando y sácatelo. No es imperioso que alguien lo vea pero responsabilízate si te cazan, provoques una reacción positiva o te caiga un rapapolvo. Es más: narra un hecho traumático con la vehemencia del momento y repite a lo largo de los años. Sorpréndete de cómo cambian el tono, el ritmo y el apego de tus palabras y cuánto descubres de ti durante el proceso. Quizá quedes lejos de un milagro médico, aunque al menos aprenderás cuál es tu umbral de asimilación, cuándo empiezas a hacer costra y cuándo sangras al rascártela en tus letras. Al final, eso es lo único que importa.

Anuncios

Etiquetado:, , , ,

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo Escribiendo el dolor en Vincenzo Sastre.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: