Las ocho reglas de Neil Gaiman

octubre 10, 2012 § 3 comentarios

English writer Neil Gaiman. Taken at the 2007 ...

(Photo credit: Wikipedia)

Que Neil Gaiman es uno de mis autores favoritos y que me gusten las listas eran motivos suficientes. Debía replicar aquí su pequeño compendio de reglas de escritura que ofreció a Brain Pickings. Pero hay algo más. Leamos primero qué considera básico uno de mis británicos preferidos en esto de darle a la tecla:

  1. Escribe.
  2. Coloca una palabra detrás de otra. Encuentra la palabra adecuada, escríbela.
  3. Termina lo que estés escribiendo. Sea lo que sea que tengas que hacer, termínalo, termínalo.
  4. Ponlo a un lado. Léelo pretendiendo que jamás lo habías leído antes. Muéstraselo a amigos cuya opinión respetes y que aprecien ese tipo de texto.
  5. Recuerda: cuando el personal te diga que hay algo mal o que no cuadra, casi siempre será cierto. Cuando te cuenten exactamente qué va mal y cómo solventarlo, casi siempre se equivocarán.
  6. Recuerda que, tarde o temprano, antes de que algo logre la perfección, tendrás que dejarlo ir y seguir adelante y empezar a escribir lo próximo. La perfección es como cazar el horizonte. Pasa de ello y sigue adelante.
  7. Ríete de tus propios chistes.
  8. La regla principal en esto de escribir es que cuando lo haces con suficiente seguridad y confianza se te permite escribir lo que te apetezca (puede que sea una regla para vivir además de escribir, pero definitivamente funciona con la escritura). Así que escribe tu historia como necesita ser escrita. Escríbela honestamente, contándola lo mejor que sepas. No estoy seguro de si hay más reglas. No que importen, al menos.

De esta lista me gusta cómo se enfatiza el entorno del escritor y que tan fundamental es escribir, editar, cortar, desbloquearse y mantenerse creativo como el apoyo sus cercanos.

El montaje del esqueleto del texto a acometer, la redacción y posterior poda de párrafos, frases y palabras son actividades de suma introversión. Quizá seas el tipo de persona que lleva a cabo esas tareas con la música a máximo volumen en una cafetería abarrotada de gente o durante un trayecto de metro –bendita sea tu concentración, sois una extraña y prodigiosa minoría–; pero por caótico que sea tu despacho, el proceso sólo correrá dentro de la caja de truenos de tu cabeza.

Precisamente para evitar la locura del intenso diálogo interior es bueno contar con quien enseñar nuestro trabajo, con confianza para valorar abiertamente y compartir si tus palabras le removieron o le resbalaron cual un gargajo. Lo mejor es que no es necesario que sean altos conocedores de la lengua. De hecho es preferible que guarden cierta distancia con nuestra actividad, porque un colega profesional usualmente aconsejará en lo técnico, tendiendo a corregir todo, todo, TODO, haciéndolo sonar como le gustaría.

Los narradores pretendemos zambullir al lector en una situación mediante el suspense hilado con temores y dichas. Si fallamos, la única forma de mejorar es reescribiendo; si alguien lo hace por nosotros, perdemos parte del aprendizaje y además arriesgamos nuestra creación. Y de eso se trata:  tu trabajo es tuyo y de nadie más. Escucha a quien te diga que no te entiende. Busca la manera de contar tu historia. Mantén la calma. Sigue escribendo.

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§ 3 respuestas a Las ocho reglas de Neil Gaiman

  • Siempre me gusta leer estas listas tipo decálogo de los escritores. Coinciden en muchos puntos… lo interesante es como lo plantean.
    En tu blog, te sugeriría activaras el widget de “me gusta”, para uno poder marcar las entradas que le llaman la atención y así te sirve para ver en tu escritorio de wordpress los temas que mas les han gustado a tus lectores.
    Saludos
    Albio.-

  • Enzo dice:

    Desde luego, las listas son esa clase de cosas que las odias o te pirran :) Coincido con tu observación: al final importa muchísimo más el prisma que la lista en sí.

    ¡Anotada (¡Y aplicada!) la sugerencia!

    Gracias por tu comentario :D

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