El Test de Bechdel y el Principio de la Pitufina

octubre 15, 2012 Comentarios desactivados en El Test de Bechdel y el Principio de la Pitufina

The Rule

Aborrezco las feminazis tanto o más que a los enfermos que se revuelcan en juzgar según qué cuelgue entre tus piernas. Me gusta el trato justo de la mujer, detesto abogar por, decía aquel, tontos y tontas del ciruelo y la ciruela cuando existen problemas más sangrantes como diferencias legales y salariales. Ahí se pudra, en definitiva, la discriminación absurda, positiva o negativa, en lugar del equilibrio. Y aún creyendo que la sociedad camina en esa dirección, reconozco que culturalmente se acepta una figura femenina relegada a la cocina y la fregona. Incluso en la narrativa actual, especialmente en el medio audiovisual.

Si prestas atención, los papeles femeninos suelen cumplir dos funciones. Una arquetípica, encasillando las féminas en nodrizas preocupadas, inseparables provocadoras de conflicto, vehículos de redención o premio gordo y excusa sublime de motivación quijotesca del protagonista. Otra como poyete narrativo, acicate embutido en una imbécil descerebrada que desearías prenderle fuego porque de tan plana debe ser un listón de madera.

Cojamos el caso de The Newsroom. Aún maravillándome, los personajes femeninos se temperan al baño maría, con los principales encarnados en neuróticas de afectos disfuncionales esbozados entre cotilleos y papeles secundarios con seres casi perversos, maestras del chantaje emocional. Incluso Leona Lansing (Jane Fonda) es una mera representación Republicana activa, mutando obligatoriamente su posición para otorgar un desenlace a la temporada. No son exactamente planos, pero podrían tener más cuerpo.

Es habitual que estos tratamientos pasen desapercibidos, por una interpretación sobresaliente, porque el formato es tan corto que los engullimos con patatas…o porque estamos acostumbrados a historias con personajes ya anacrónicos, hipnotizados por un eco distorsionado que escuchamos al reconocerlo. Afortunadamente, podemos discernir cuándo nos intentan colar la moto con un par de pautas.

El Test de Bechdel/Wallace, desarrollado por Alison Bechdel, una dibujante norteamericana que en 1985, a raíz de las conversaciones con una amiga, Liz Wallace, definió tres reglas que resaltaban la escasa notoriedad femenina en el panorama cinematográfico. Según la prueba, una producción superaba el corte machista si encontrábamos más de dos mujeres, con nombre y con más de un par de líneas de diálogo y que éstas no sean sobre un hombre.
El Principio de la Pitufina (The Smurfette Principle). Señala la marcada tendencia a que en los trabajos de ficción hallemos solo una figura femenina dentro de una plantilla abrumadoramente masculina resultando un corazón y/o contrapeso.

Ninguna de las dos teorías es un estricto medidor de machismo. Si las aplicáramos a pelo serían un sesgo pernicioso. Debemos contar el formato –la relación tiempo, diálogo y acciones en una serie o película es diferente a una novela–, y si las acciones de los roles femeninos se representan más allá del test y del principio.

Al final, nada ayuda a equilibrar Venus y Marte en nuestra sociedad. Tampoco se supone que unas reglas literarias deban impartir esa clase de justicia y recordemos que las señoras ni siquiera podían votar hace dos días. Sin embargo, si la cultura es el reflejo del colectivo que la acuña; quizá te interese preguntarte qué espejo quieres ser.

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