Afrontando NaNoWriMo

octubre 29, 2012 Comentarios desactivados en Afrontando NaNoWriMo

Comentaba días atrás  que me chiflan los retos extremos. La adrenalina de la contrarreloj, la presión de la inercia de ese encargo aceptado porque era una locura; la clase de ideas que me embarcaron en el NaNoWriMo 2011 sin apenas preparación. Y aunque estaba decidido a terminarlo y fue mejor de lo que pensaba, sospecho que podría mejorar. Este año dispongo de menos tiempo que el anterior y, aún así, trataré de cumplir esta edición sin dejar de barruntar diariamente, actualizando aquí y avanzando el otro libro.

Mi confianza acometiendo semejante locura guarda relación con cómo gestionaré mi tiempo y usaré las herramientas a mi disposición.

Organización ante todo. Cada artículo colgado aquí es de quinientas palabras. Cada barrunte setecientas cincuenta. El ritmo de NaNoWriMo debería ser de mil seiscientas palabras diarias. Once páginas diarias sólo para tres proyectos parecen mucho. En realidad se hacen más llevaderas contando que el único contenido revisado es éste. No corrijo los desvaríos porque sería tontería y nunca, jamás, ni borracho, edito antes de terminar.

Oxígeno entre acometidas. El cerebro tarda aproximadamente quince minutos en enfocarse en una nueva tarea. Dividiré mi día en segmentos estrictos en lugar de brincar de un proyecto a otro. Para asegurarme de no solapar la resaca del texto previo con el actual —que estaría bien en otros contextos o con horas extra para improvisar—, aprovecharé la comida y la cena, un paseo matutino y, según cuánto de (¿des?)concentrado esté, otro vespertino.

¿Café o no? Aprendí los estimulantes pasan de ser el colega alentador a un saboteador inclemente al atravesar una línea fina. Muy fina. Los estimulantes son buenos pero últimamente mi umbral de tolerancia fluctúa y puede que en vez de espabilarme o repuntar mi creatividad, me disperse  afligiéndome el SPEQIAMI (Síndrome del Perro Esquizofrénico Que Intenta Atrapar Moscas Imaginarias). Creo que lo dejaré tirado en la cuneta una temporada tomándolo, si acaso, para salir del sopor tempranero.

Enterrar la agenda. Este mes tiene algunas citas ineludibles para mí y seguirán siéndolo. Cualquier otro acontecimiento, cualquiera que intente sacarme de la espiral de tecleo compulsivo deberá encajar en mis horarios, dormir en mi casa o, para aproximadamente la totalidad del globo terráqueo, esperar a diciembre.

El bosquejo es Dios. Confieso que todavía ultimo el bosquejo de mi proyecto de NaNoWriMo, aunque para el resto de cosas tengo directrices claras y hay posts perfilados para este rincón de Internet, los barruntes volverán a ser al desvelo y el otro libro tiene capítulos abocetados. Sólo queda lo más útil del año pasado: ceñirme al maldito esqueleto. Saber el siguiente paso, apuntalar gags y algunas referencias interesantes y volar de una a otra cual Peter Parker entre los edificios de Manhattan ahora que Sandy se acerca.

Usar un sistema de recompensas para tratar de no perder la chaveta. Quizá pienses que sometiéndome a semejante presión el sistema de recompensas será la repanocha en bicicleta. Pues no. Una pequeña recompensa para determinados objetivos rompe la monotonía, porque aunque te oxigenes y descanses al final de las tandas de trabajo, el cerebro se acostumbra a eso. Un pequeño incentivo extra como, que sé yo, un capítulo de alguna serie atrasada o perder un rato en 9gag rompe la rutina tanda-descanso para seguir abrazándome a la boya de la cordura en semejante locura de mes de noviembre.

Anuncios

Etiquetado:, , , , , ,

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo Afrontando NaNoWriMo en Vincenzo Sastre.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: