[Mis útiles] FocusWriter

diciembre 11, 2012 § 4 comentarios

FocusWriter

Permíteme realizar una de las confesiones más extendidas del mundo: Odio Word. Lo aborrecía siendo un chiquillo, escribiendo mis primeros trabajos de colegio; deseé secretamente que sus creadores sufrieran de ántrax en el instituto y en mis años de ingeniería preferí Wordpad, el formato RTF o HTML a pelo. Cualquier alternativa antes que el suplicio infumable de cuelgues repentinos, correcciones al vuelo incomprensibles, versiones bienales incapaces de aclararse entre ellas y esa función de auto-guardado, experta en generar galimatías. Tampoco podía con esa manía de colocar decenas de botones y barritas y bobadas en pantalla. Al cambio, el inútil de Clipo me caía bien.

Tras Wordpad me aficioné a EditPad Pro, seguido de Notepad++. Con Internet y la nube pegando fuerte, de la noche a la mañana me encontré abusando inmisericorde los Docs de Google (ahora Drive).

Sin embargo, prefiero desconectar de la Red al teclear porque ya comenté alguna vez que mi capacidad de procrastinación es inmensa. Así que regresé a Notepad++. Me crucé con un OmmWriter muy minimalista, tanto en su forma de fondo plano y fuentes claras, como en funciones, resumidas en alinear y cambiar de tipografía y un contador. Lo que me empujó a seguir buscando hasta descubrir FocusWriter, donde escribo ahora.

FocusWriter cubre cuatro demandas perfiladas con los años. La primera, permitirme escribir a pelo y ocultar lo máximo posible la interfaz. Quiero aprovechar mi pantalla, ver el texto sin recurrir a zooms ni similares; estar a solas con mis letras. Incluso con dos monitores, el lateral lo uso para consultar documentación, apagándose si no registra actividad. Quizá te suene raro, y probablemente sea una manía personal, pero cuantos menos elementos orbiten alrededor, mejor me concentro.

Tiene las herramientas útiles de un procesador estándar con diccionarios, formato de texto, mapas de caracteres, separación por capítulos o escenas, gestión de sesiones, contadores, edición y búsquedas efectivas y lo más importante: se muestran solo cuando lo necesito, dejando un fondo gris o negro y las letras. Nada más.

Esas particularidades pueden ofrecerlas otras aplicaciones —Word y Google implementaron interfaces minimalistas—, aunque lo que realmente desmarca FocusWriter es su estabilidad, apenas consume recursos por muchos proyectos que tengas abiertos a la vez y es donationware (utilízalo sin cortapisas desde el inicio y, si te apetece, donas).

Pero una de las cosas que me cautivó fue que me permitía usar el Método del Reloj de Cocina integrado con el programa. El MRC es algo muy simple: pon en marcha un cronómetro y escribe a chorro antes de que suene. ¿Veinte minutos? ¿Treinta? ¿Dos horas? Lo que desees, siempre que no levantes el culo de la silla. Configura la alarma en FocusWriter y te notifica, sin mucho aspaviento y con un funcional cuadro, cuantas palabras, páginas, párrafos y caracteres volcaste. Fragmentar el tiempo sirve, por ejemplo, para no encabronarse de mala manera los días que las palabras se deslizan perezosas o evitar perder el hilo a través de diferentes tareas o proyectos.

Y si aún quieres otra razón, incluye sonidos de máquina de escribir que, a base del ritmo del viejo tacatá, tacatá también ayudan a concentrarse.

Anuncios

Etiquetado:, , , ,

§ 4 respuestas a [Mis útiles] FocusWriter

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo [Mis útiles] FocusWriter en Vincenzo Sastre.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: