[Mis útiles] Contadores

diciembre 18, 2012 Comentarios desactivados en [Mis útiles] Contadores

English: Kitchen clock designed by Max Bill fo...

(Photo credit: Wikipedia)

Dos grandes factores entran en juego en la tarea de producir: las ganas de escribir y las de acometer el resto de cosas. Quieres contar una historia o tu visión sobre un tema, experimentar una forma literaria, desbocar ideas inconexas y averiguar si conseguirás unirlas entre sí y sacar un texto resultón; pero también piensas en revisar redes sociales, planear la cita de esta tarde o cuánto te queda en el banco.

Aunque las segundas son más comunes, obviar nuestra capacidad de darle alas a las primeras es irresponsable. Escribir es sentarse y teclear a través de las distracciones, pelear hasta montarte en tu tren de pensamiento y encauzarlo. Y cuidado, que la trampa del «en cinco minutos me pongo» es patrimonio de todos. En serio. O esa otra triquiñuela del «mira, una mosca», que ataca independientemente del tipo de trabajo. No engañemos a nadie: la rutina o las porciones peñazo de un proyecto gustan poco.

Una solución rápida son los pequeños premios al terminar cada tarea. Ver un capítulo, tomar un café, un tentempié, fumarse un cigarrillo, algo breve antes de ponernos de nuevo manos a la obra. Pero la zanahoria al final del palo es lo de menos si el problema es empezar o mantenernos encarrilados, que es para lo que funcionan los contadores y las fechas límite.

Usar fechas límite propias se convierte en una orientación a la larga. El ritmo de vida cambia y es fácil que las entregas sean vapuleadas de esos meses relajados de pulso catatónico a los de montañas rusas de acontecimientos imprevistos. Aún preparando material por adelantado, no satisfacemos la autoimposición, convirtiéndose en una lacra de nuestra producción si somos demasiado rígidos y nos va el fustigue penitente.

Sin embargo, el periodo dedicado a escribir sí debería ser constante. Da igual una hora, tres u ocho, si las rompemos mirando al techo o cumpliendo recados. Por eso tenemos los contadores. Utilizados en tandas de veinte o treinta minutos, proporcionan un lapso flexible incluso contra avatares cotidianos, espoleando lo suficiente para romper sus tiempos o llegar al final de la jornada sin percatarnos.

Los contadores de palabras son algo diferentes y, personalmente, un incentivo menos efectivo aunque funcionan a la perfección como puntos de control. Me gusta 750words.com para desatascarme diariamente. Elabora estadísticas interesantes de tiempo invertido, parones realizados y palabras más usadas, por ejemplo. Al principio lo usaba a primera hora de la mañana, pero una vez movido a un lugar donde las tareas y los habitantes colisionamos constantemente, a menudo no me queda otra que refugiarme allí antes de dormir. Trastee, a petición de un lector, con NovProg2, un contador extremadamente sencillo en el que establecemos una cantidad de palabras, meses para cumplirlas y dos barras, una global de cada proyecto y una diaria. Nada complicado y funciona mejor que las sesiones de FocusWriter. En la misma línea dispones de NaNoProgress en Android.

Mal que bien, todo se resume en que enfilemos a una cifra o un momento, comamos golosinas o pensemos que nos apuntan a la sesera con un revólver si no alcanzamos el tope de palabras en veinte minutos, lo importante es escribir y jugar a superar la resistencia perezosa de los días densos. Aunque jamás olvidemos que un gráfico es la ilusión de gestionar el progreso, es divertido que tras el impulso incial venga rodado lo demás, porque, como en la ficción, la clave del artificio reside en los primeros compases.

Anuncios

Etiquetado:, , , , ,

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo [Mis útiles] Contadores en Vincenzo Sastre.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: