Scar y los malos sin historia

marzo 12, 2013 Comentarios desactivados en Scar y los malos sin historia

Hace días topé con una viñeta que resumía por qué Scar es el mejor villano de Disney. No sé si ocupará el primer puesto, pero sí considero que es de los mejores del cine. Sobre todo porque ese león de melena negra y cuerpo anaranjado apenas posee trasfondo.

Me repatean los flashbacks, las retrospectivas o los prólogos. Como lector o espectador, sólo quiero antecedentes si sostienen una actitud o brindan información directamente relacionada con los acontecimientos. Punto.

Un antagonista, exactamente igual que un protagonista, desea algo. La chica, el dominio mundial, el becerro de oro, lo que sea. Ambos romperán o se ceñirán a las reglas, matarán o salvarán, destruirán o construirán para conseguir su objetivo. La única diferencia reside en qué lado de la mesa se sientan. Si son tan similares, ¿por qué desgranar un pasado que ni me va ni me viene, dejando de dibujar el carácter a través de acciones?

Voy a exponerlo más claro. Primer minuto de película. Scar trata de meterse a dos animales distintos entre pecho y espalda: un ratoncito al que sentencia cínicamente y a Zazu, el mayordomo del rey, que se libra de las fauces del león porque aparece Su Majestad. En sesenta segundos sabemos que Scar es un sádico, que desprecia los órdenes sociales y que sólo se mueve por sus necesidades. Aunque las consecuencias de ese carácter se reflejarán hacia el final de la cinta, ya sospechamos qué futuro nos espera si logra su cometido y, por supuesto, que es un malvado de tomo y lomo. Sin un mísero rastro de su pasado.

La única pieza de historial viene a continuación, al enfrentarse a Mufasa, su hermano y rey, con las frases “¡Vaya! ¡Mi amado hermano desciende de las alturas para mezclarse con el populacho!” y “Estuve en primera fila hasta que nació esa bola de pelo”. Dos intervenciones establecen la rivalidad fraternal y por qué ésta se traslada al sobrino, se enlazan con los eventos actuales y señalan el punto débil del rey.  En menos de tres minutos se planta la semilla del conflicto.

La viñeta que encontré mostraba un enemigo de verdad, de los de no explicar sus propósitos al bueno de turno y otros clichés al uso. Y es cierto: la única escena en la que Scar declara sus intenciones al espectador es reuniendo al ejército de hienas. Aprendemos que, a pesar de cuidarlas a base de sobornos, no duda en freír a varias para convertir la simbiosis en caciquismo, que su poder radica en el odio, la manipulación y el avasallamiento y crea una fuerza militar engrasada por temor. O lo que es lo mismo: durante la escena en la que habitualmente nos aburriríamos escuchando un plan, una vomitona de información y una justificación, el personaje sigue perfilándose y adquiriendo profundidad.

Y eso está muy bien pero lo importante es que Scar es de los mejores villanos porque ejerce su papel hasta apático y, en el fondo, te da igual que sea el hermano del rey o el tío de un mono.

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