Cómo empezar a escribir

mayo 6, 2013 Comentarios desactivados en Cómo empezar a escribir

Oscar Wilde

(Photo credit: EoinGardiner)

Oscar Wilde decía que no existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo. Y lo cierto es que es así, aunque muchos se sienten a intentarlo y pocos ultiman un texto. Eso es porque ignoran el secreto. Te lo explicaré lo más honestamente posible.

Empecemos por entender que escribir es una forma de comunicación.

Plantar un cajón en la plaza de tu barrio y subirte a predicar tus creencias, moldear la nieve como una polla con la cara del presidente del gobierno en vez de glande, levantar una copa en una cena y brindar, pintar un cuadro con el vómito de un domingo de resaca. Pasional, reivindicativo, emocionado o catártico, para un público o sólo para ti, lo que importa es mandar un mensaje, que diría Joker.

Si conoces de qué quieres hablar, anota las ideas que vengan al respecto. Olvídate de estrujarte la cabeza una tarde o drenar tu ingenio durante una semana de encerrona. Simplemente garabatea en una libreta los pensamientos que ronden esa materia atrayente.

Si desconoces de qué quieres hablar piensa en lo que debates con tus amigos. Céntrate en algo concreto. Si te interesa el fútbol, olvida por qué un equipo no funciona y coge a un jugador y desgránalo. Convierte cada punto a exponer en una nota.

Clasifícalas en dos montones. En uno las referentes a los detalles, datos en bruto y adjetivos. En otro las relacionadas con el transcurso de tu historia, el prisma de tu artículo, el esqueleto de aquello que pretendes tratar.

De ese segundo grupo, escoge los dos apuntes que más resuenen a inicio y final. Rellena con el resto de recortes según su cercanía a los extremos y construye un croquis.

Transcríbelo tal cual en una hoja o un editor de texto.

Expande las notas. Búscales un qué, un cómo, un por qué, un cuándo, un dónde. Es hora de usar las anotaciones del primer montón. Descubrirás que partes aparentemente inconexas entre sí arrojan respuestas similares; eso es el hilo conductor. Úsalo para conectar el esqueleto.

Finiquitadas las notas, concéntrate en escribir hasta llegar al último punto.

Al acabar, léete. Sonará raro, carecerá de fluidez y tocará editar. Eso está bien.
Si es distinto a lo que esperabas, está bien.
Si no me hiciste ni puto caso pero colocaste el punto y final, está bien.
Si no te gusta, está bien.

Independientemente del resultado, lo conseguido será bueno. Empezaste a escribir y terminaste. En ese proceso habrás escrito. Y es más de lo que muchos conseguirán.

Y sí, deberás insistir y repetir constantemente con temas diversos, probar estructuras desconocidas, atacar y derrotar al perezoso interior. La manera de bordarlo, tu propio método, la musicalidad de las palabras, eso vendrá después y con el tiempo, con las lecturas a tus letras y las de otros.

El secreto, por supuesto, estaba en ese primer punto y final.
El secreto de escribir está en escribir.

Todo lo demás es romanticismo y ganas de timar.

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