Cómo escribir a través del calor

julio 8, 2013 Comentarios desactivados en Cómo escribir a través del calor

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Este fin de semana Satán abrió la puerta del horno de su cocina. Lo has visto en las noticias y sentido en tus carnes. La foto de cabecera es mi escritorio, con sus dos metros de ventanal orientado al suroeste barcelonés. Suma mi pelo largo y que soy un radiador humano. Resta que no tengo aire acondicionado por cuestiones de presupuesto. Total, que escribo en el estómago de un dragón con ardores. Así que nadie mejor para ilustrar cómo escribir en estas épocas en que las golosinas se derriten en un pestañeo.

Es imposible acometer los termómetros a punto de estallar sin recordar lo básico. Evita escribir al mediodía o las tres de la tarde. Reestructura tus horarios a las temperaturas soportables de la mañana y después de cenar y planea con antelación tus jornadas de trabajo.

Quizá no haya escapatoria y debas redactar cuando más aprieta el sol. En ese caso, bebe muchísimo. A la mierda las razones saludables: una bolsa térmica (la verás al lado del monitor viejo). Conservan un oasis de agua fresca durante horas.

Si tienes un ventanal tras la pantalla, cierra la persiana en las horas de sol. Impedirás el deslumbramiento y bajarás algunos grados la temperatura de la estancia.

El tema es que las ideas básicas están bien, pero romper el día por la mitad es una faena. Afortunadamente, eludir esas horas muertas se solventa de varias maneras.

Si te reorientas a horarios noctámbulos, de primeras puedes dormir. La cabeza despejada es tan importante como trabajar y el sueño sufre la interferencia del calor. Echar la siesta Marca España ayuda a sobrevivir el pico del día y producir más al atardecer. Igual eres de los míos y repeles el reposo diurno. Sin embargo, el ingenio sucumbe al calor tras la sobremesa. Un modo de activar la creatividad en ese momento es leer . Escoge un título atractivo, sumérgete en el mundo de otro autor y anota las relaciones que surjan. Y si te duermes, tómalo como una inversión.

¿Prefieres practicar? Abandónate a la escritura libre. O mejor, juega a escribir sobre lo que sea entre sorbos. Cada vez que bebas elige una palabra previa del texto e hila con lo escrito hasta el próximo trago.

Si te enfrentas a una fecha de entrega y la posibilidad de escribir cualquier cosa queda lejos, esboza. Crea la columna vertebral de tu artículo, post o capítulo con ocurrencias y frases sueltas que redactarás tranquilamente con la brisa de las ocho de la tarde.

Atiende a la siguiente sugerencia: escribe de pie. Escribir bajo el aliento del Averno es pegarse la piel a la silla, que la ropa aprisione el calor esparciéndolo por tu cuerpo, percibir que las corvas se te abren en canal por el roce. También hay quien padece hemorroides o culo irritable. Escribiendo de pie eliminas estos escenarios de un plumazo.

Finalmente, queda La Posibilidad. Ese pensamiento inevitable surcando el telón de fondo de tu cabeza. Esa idea loca que implica salir a la calle a derretirte en el asfalto. Esa solución lógica de buscarte un sitio con aire acondicionado.

De todos modos, si quieres escribir lo harás bajo cualquier circunstancia. Estos consejos van orientados a hacerte la vida algo más sencilla y son los que me funcionan a mí. Podría hablarte de otros más tópicos y típicos. De prepararte café con cubitos de café helado. De mezclarlo con whisky y encenderte un cigarro mentolado al poner los dedos en las teclas. Pero entonces terminaría diciéndote que si querías aire acondicionado te fueras a un Starbucks.

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