¿Con qué escritor compartes cumpleaños?

septiembre 17, 2013 Comentarios desactivados en ¿Con qué escritor compartes cumpleaños?

American writer Mark Twain

(Photo credit: Wikipedia)

Llegué, gracias a un enlace de @vfanderl y a mi curiosidad, a una lista de autores y sus fechas de nacimiento. Por lo visto, nací en la misma fecha (que no el mismo día) que Mark Twain y Winston Churchill.

Si quieres saber con quién compartes cumpleaños, sigue el post de Guía Literaria: ¿qué escritor nació tu mismo día?

Anuncios

Las firmas de autores famosos

julio 24, 2013 Comentarios desactivados en Las firmas de autores famosos

firmas

Stuff Your Eyes With Wonder recopiló las firmas de autores famosos en dos posts. Lo cual está muy bien pero obliga a hacer clic en cada rúbrica para asegurarte de su autor. Así que he puesto en práctica mis maravillosas estupendas increíbles normalillas dotes de photoshop para asociar cada firma con su autor de un vistazo.

¡Que aproveche!

Once autores. Centenares de gatos.

junio 4, 2013 Comentarios desactivados en Once autores. Centenares de gatos.

EH 8504P

A Internet le gustan los gatos. Lo demuestra YouTube, 9gag, Reddit, I can has cheezburger y que tras cinco mil años aún caemos en la treta de rascar una peluda barriga para que, un segundo después, unas uñas se afilen contra nuestras venas. A su vez, los escritores son las raras avis de la especie humana, los que gruñimos si nos interrumpen en durante el desvarío creativo.

Así es natural que los aporreateclas seamos el estereotipo de amante de los felinos, justo debajo de la loca de los gatos y los villanos de ficción. Como si se confundiera la introversión con una austera soledad y vivir en nuestro mundo nos abocara a compartir la vida con el carácter silencioso y desapegado de Misifú. Aunque creo que nos bastaría con un cactus, pero bueno.

En todo caso, esa relación estrecha entre gatos y autores está sobradamente fundada. Recién afincado en Cuba, Hemingway adoptó un minino de seis dedos que bautizó como Snowball. El novelista se encariñó tanto que otorgó total libertad a la criatura al mudarse a Key West. Actualmente, veintenas de descendientes de Snowball ocupan esa casa y los gatos con dedos extra reciben el apodo de Gatos de Hemingway.

CATS, el musical de Lloyd Webber, nació directamente del Old Possum’s Book of Practical Cats de T.S. Elliot, ilustrado por el también amante de los félidos Edward Gorey. En el The Cat and the Moon de Yeats, el escritor se transforma en un gato que observa los cambios de la luna, que representa a la feminista Maude Gonne y quien rechazó hasta en cuatro ocasiones distintas la mano del literato. Un tercer poeta, William Carlos Williams, llevó una doble vida como doctor y ambas profesiones confluyeron en un estilo conciso que seccionaba pequeños detalles cotidianos con precisión quirúrgica. Entre esas incisiones encontramos el poema Poem (as the Cat) que, si me permites la pista, no trata sobre la extracción de petróleo en las costas de México.

Por si fuera poco, los gatos inspiraron las últimas palabras (tergiversadas al extremo, por cierto) de William Burroughs: «La única cosa que puede resolver conflictos es el amor, como el que sentí por Fletch, Ruski, Spooner y Calico. Puro amor. Lo que siento por los gatos del presente y el pasado. ¿Amor? ¿Qué es? El analgésico más natural que existe. AMOR.»

Pero no es necesario relatar historias de felinos para rendirse ante ellos. Samuel Johnson trataba a su gato Hodge con una indulgencia enfermiza, cortando lazos con aquellos que molestaran al minino y alimentándolo con una dieta que incluía ostras. Patricia Highsmith era conocida por su misantropía y por escribir, comer, dormir y, por supuesto, morir con sus gatos. Pero volvamos a conductas humanas más saludables.

Los gatos de Dickens eran famosos por jugarse los bigotes apagándole los candiles de la mesa de trabajo, actitud comparable a la actual tendencia a desparramarse sobre el teclado o mordisquear los cables. La clase de comportamientos que leíamos en el blog de Neil Gaiman hace un tiempo, cuando todavía hablaba de su vida de soltero y de la importancia de Hermione, Pod, Zoe, Princess, y Coconut. Lo que Raymond Chandler calificó la tiranía positiva de su gata Taki, que era capaz de «emitir maullidos que helaban la sangre hasta que alguien se acercara». O, lo que es lo mismo en el Lenguaje Felino Universal, de demandar atención, comida, mimos o todo a la vez antes de convertir en un muñón de jirones ardientes lo que tú conocías como mano.

Suelo ser más de perros (donde soler es directamente proporcional al número de ladridos por hora, claro), y a mí los gatos me gustan durante el rato que olvido que son criaturas de Satán*.  Y sin embargo, admiro su quietud, el reclamo silencioso de su espacio con una mirada, un latigazo seco de cola o una tensa respiración. Gestos de una consciencia siempre presente removiendo algo ancestral en una majestuosidad que atrapa y doblega y que persigues cuando se esfuma, aunque seas Mark Twain, ofreciendo una fortuna a quien encuentre a Bambino, «grande e intensamente negro; de pelaje grueso y aterciopelado; con una débil franja de pelo blanco en el pecho, difícil de encontrar con luz normal.”

*lo que se cuenta por picosegundos anuales, más o menos.

12 rituales esenciales (o no) para escribir

marzo 21, 2013 Comentarios desactivados en 12 rituales esenciales (o no) para escribir

The Ritual (Testament album)

(Photo credit: Wikipedia)

Las manías recurrentes, que en muchos casos se convierten en hábitos, siempre llaman la atención. Esos retazos cotidianos que nos abocan a la psique de las personas y nos ayudan a comprenderlas. Pensaba en ello leyendo este artículo de CopyBlogger que acerca costumbres de autores famosos. Pero disquisiciones mías aparte, me he permitido el lujo de añadir algunos puntos extra:

  1. Horizontalizar tu escritura…
    Winston Churchill, George Orwell o Mark Twain redactaban tirados en su cama. El primero aguantaba varias horas hasta plasmar un texto meritorio de ponerse en pie y se rumorea que es una manera eficiente de acercarse al duermevela creativo.
  2. …O verticalizarla
    En cambio, Ernest Hemingway y Albert Camus preferían escribir de pie. Una técnica que exige menos a la espalda y es ergonómicamente saludable. Está poniéndose de moda otra vez, así que si te da por probarla un día que tengas el lomo cargado, nadie te mirará raro.
  3. Caminar o pedalear sin rumbo…
    Ya hablé de esto anteriormente, pero es hora de un par de ejemplos famosos. Charles Dickens y Henry Miller intentaban perderse callejeando por donde vivían. La aleatoriedad, el encontrarse con nuevas calles u observar las habituales desde ángulos distintos, ejercitaban su inconsciente y la búsqueda relaciones en sus pensamientos.
  4. …O quedarte en el sitio
    Por otro lado, Richard Condon dijo que jamás había estado bloqueado, aunque había ocasiones en que las palabras no aparecían. Entonces echaba unas partidas de solitario en el propio escritorio. A veces eran diez, otras veinte y en una ocasión pasó tres días seguidos jugando. Lo importante, en cualquier caso, era no abandonar el lugar de trabajo.
  5. Escuchar música instrumental…
    Alce la mano quien jamás escribió, dibujó u ordenó su casa con John Williams, Harry Gregson-Williams, Mike Oldfield, Ennio Morricone o Danny Elfman de fondo. Pues eso. Es fácil percatarse de cómo unos acordes alteran nuestro estado anímico. ¿Por qué no aprovechar e incitarnos un estado de concentración y escribir?
  6. …O lírica.
    También los hay como Alec-Nevala Lee, confeso oyente a volumen bajo, que le pirra cuando una palabra resuena momentánteamente desde los altavoces estableciendo vínculos entre elementos del texto que nunca asociaría de otra manera.
  7. Discernir qué rato del día favorece la productividad.
    Amolda el día a tu escritura. Honoré de Balzac se levantaba a media noche, bebiendo café bien cargado hasta el alba. El ritmo de vida del siglo XVIII guarda poca o nula relación con el actual, pero piensa a qué horas y por cuánto tiempo trabajas mejor.
  8. Ponte ropa cómoda…
    John Cheever casi siempre escribía en calzoncillos y así ganó un Pulitzer. Que no es por desmerecer el Pulitzer, pero si a los artistas se les imagina con prendas ligeras, en pijama o en túnicas semitrasparentes de lino, por algo será. Eso sí, cuidado con el cuero, que lo carga el Diablo.
  9. …O vístete bien
    Según los exponentes de la nueva oleada de autoayuda, la percepción personal mejora y nos sentimos realizados en cuanto vestimos de calle. Si alguna vez te has sentido diferente al calzarte un traje, igual es momento de tirar prejuicios por la borda y probar. Quién sabe si ese cambio facilita el tomarte las cosas en serio.
  10. Invocar la inspiración…
    Steven Pressfield recita a Homero antes de escribir, llamando así a su musa. William Shakespeare, John Milton y Geoffrey Chaucer tenían rituales similares. Leer un clásico en voz alta, escuchar o cantar música o mirarte al espejo y piropearte, en el fondo, va de lo mismo: encontrar el subidón anímico.
  11. O buscar el silencio más absoluto
    Philip Roth y Richard Rhodes, por otro lado, sostenían que la quietud era la clave de todo. Desde la creación en perfecto aislamiento a la búsqueda de las agallas con que seguir en esto día tras día.
  12. Y el último recurso: tómate una copa o dos
    David Ogilvy bebía media botella de ron con el oratorio de Handel en el gramófono cuando se sentía poco dispuesto a escribir. Ernest Hemingway, Scott Fitzgerald, Hunter S. Thompson y por supuesto Charles Bukowski, tienen suficiente alcohol en sus nombres como para prenderles fuego y que no se apagaran jamás.

Si crees que este post pretende decirte que lo que importa es que desarrolles hábitos con los que te sientas a gusto a la hora de escribir, has acertado. Tanto da qué sea, mientras te ayude a entrar en ese modo abierto que decía John Cleese y puedas, un rato cada día, crear libremente.

Más aún: ¿Qué más dará lo extraña que fuera tal o cual manía? Tú prueba, sorpréndete en mitad de un ritual nuevo y ajeno y diviértete, que al final es a lo que hemos venido.

Aquí vivió Mark Twain

marzo 8, 2013 Comentarios desactivados en Aquí vivió Mark Twain


Quizá debiera iniciar una serie porque hay montones de sitios bien documentados pero, por el momento, centrémonos en esta galería de fotos espectacular de la casa de Mark Twain en Hartford, Connecticut. Viendo las escenas uno olvida que el autor de las aventuras de Huckleberry Finn y Tom Sawyer pasó por la bancarrota en un par de ocasiones. Semejante juego de perspectivas en las tiradas es mérito de Frank C. Grace.

(via Arpeggia)

Escritores en Lego

diciembre 7, 2012 Comentarios desactivados en Escritores en Lego

Lego Mark Twain

Del concurso de Figuras Históricas Reproducidas en Lego llegan Escritores Famosos Hechos con Lego (via 10000 Words to Go)

El Aviso

noviembre 27, 2012 Comentarios desactivados en El Aviso

AVISO:

Las personas que intenten encontrar un motivo en esta narración serán procesadas; las que intenten encontrarle una moraleja serán desterradas; las que intenten descubrirle una trama serán fusiladas.

Por orden del autor,
G. G., jefe de Intendencia

(via raccoonology)

¿Dónde estoy?

Actualmente estás explorando las entradas etiquetadas con mark twain en Vincenzo Sastre.

A %d blogueros les gusta esto: